sábado, 14 de junio de 2008

ALUMBRAMIENTO, Corto de Víctor Erice

ALUMBRAMIENTO
de Víctor Erice


Comentario del uso de recursos cinematográficos



Víctor Erice, director de pocas películas, pero memorables (El espíritu de la colmena-1973; El sur-1983; El sol del membrillo-1992; y Ten Minutes Older: The Trumpet-2002), nos brinda este corto de 10:50 minutos describiendo un “momento de tensión” en una aldea asturiana de la España de 1940.

Qué más acertado que describir aquellos tiempos oscuros de una España agotada por la recién terminada guerra civil, que rodarlo en blanco y negro.

Qué más acertado que situar la historia filmando trozos de periódico donde se refleja la España de posguerra y el creciente dominio de Europa por los nazis, o mostrando a un jovencísimo excombatiente mutilado, con su casco de soldado montado en un espantapájaros.

Film prácticamente ausente de diálogos. No hacen falta, pues las imágenes los suplen con maestría. El rico hacendado de origen cubano que vive en el caserón; las fotos de familia en Cuba; el automóvil con placa cubana, con los niños jugando en su interior; mostrado todo ello en breves tomas, acaban de conformar la situación de la acción.

Qué más acertado que plasmar un día de caluroso verano, a la hora de la siesta, en el silencio de un caserón aislado de montaña, que reflejarlo en tomas de 4/5 segundos, imágenes estáticas o de muy lento movimiento de cámara, y mezclando tomas de la hemorragia del bebé en su cuna, con la del resto de gente dormitando, jugando al solitario o trabajando en completo silencio, para crear así un ambiente de tensión creciente.

Erice aumenta la tensión del momento con la angustiosa toma del gato asomándose a la cuna (¿saltará a ella? ¿qué va a pasar con el niño, con Luisito?), oliendo la sangre del recién nacido rodeada de una repulsiva mosca…

Un grito desgarrado, que reclama auxilio para el bebé, y las dulces palabras de cariño de la campesina curando al neonato, junto con la de los padres hacia su hijo; y un solitario canto en bable, dialecto asturiano, para celebrar el desenlace del drama, son los pocos sonidos humanos del corto. Los otros son de los animales del campo, las moscas, el ruido de la siegas con la hoces y el tictac del reloj que refleja el no paso del tiempo en una España triste, agotada y abatida por la guerra.

La muy cuidada puesta en escena de los personajes, con detalles minuciosos y fotografía cuidada, refleja que Víctor Erice filmó este corto para demostración y disfrute de su profesión.

Juan Bertrán
22/05/08

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